Bankia y su hipoteca; un juego de trileros

En el año 2006, formalizamos con la entidad caja Madrid un préstamo hipotecario para la compra de vivienda habitual, del que hemos pagado las cuotas hasta que los intereses y el principio de la crisis hicieron que las cuotas de dicho préstamo subieran demasiado y no podíamos pagarlas. En ese momento nos dirigimos a la entidad a comunicarles que tenemos intención de seguir pagando pero que el importe de los pagos ha subido demasiado, en ese momento nos ofrecen la refinanciación de la deuda, y aun con ciertas dudas, como existía voluntad de pago, aceptamos las condiciones que nos explicaron, pero que después entendimos que la explicación no fue del todo correcta y completa, por lo que al término del plazo de rebaja de las cuotas, las mismas, vuelven a disparar su importe, volviendo a caer en el mismo problema de no poder pagarlas.Por lo tanto, volvimos a dirigirnos a la entidad con la idea de entregar el piso porque no podíamos pagarlo, a lo que ellos acceden y nos piden la documentación pertinente, que nosotros cumplimos y le entregamos.

En el año 2010, procedemos a la presentación de la documentación para renovar la tarjeta de residencia, la cual se resuelve con la denegación de la misma por un informe policial desfavorable por una multa de trafico, como se le informa en septiembre del 2010, contra lo cual se presento el correspondiente recurso, pero la empresa donde trabaja recibe una comunicación donde les dicen que deben de darlo de baja de la empresa porque tiene los papeles denegados. La denegación de los papeles se pone en conocimiento de la entidad caja Madrid.

A principios del año 2011, caja Madrid se pone en comunicación con nosotros vía teléfono y nos dice que el día 19 mayo debemos tener el piso listo para la entrega y firmar la documentación que así lo justifique, por lo que procedemos a buscar un piso para poder sacar nuestras pertenencias del mismo. Un día antes de la firma que ellos mismos habían pactado, hacen otra llamada telefónica diciendo que las gestiones no se pueden llevar a cabo porque no se dispone de documentación de extranjero vigente, a lo que se les dice que ellos tenían constancia de eso y ellos alegan un error.

Volvemos a ir a la entidad y nos dicen que hay que tramitar otra vez toda la documentación cuando se resuelva favorable la autorización de residencia. En ese transcurso de tiempo se resuelve el expediente de nacionalidad que tenia presentado, por lo que su condición de extranjero desaparece. Esto también se le comunica al banco y nos dicen que se pondrán en contacto para volver a tramitar la documentación.

A principios de febrero se recibe un burofax (aparece como enviado el 15 de marzo de 2011, pero no se entrega hasta febrero de 2012), diciendo que se da por finalizado el contrato y que inician acciones legales, por lo que nos acercamos al banco y nos piden otra vez toda la documentación para la entrega del piso, ya entregada en el mes de febrero y quedando en espera de su respuesta, cosa que nunca sucede, porque en marzo, se recibe una notificación del juzgado para recoger la documentación del juicio que Bankia tiene contra nosotros y acudimos a solicitar abogado de oficio quedando a la espera de que nos comuniquen la asignación del mismo.

En febrero de 2012, se volvió a presentar la documentación exigida por el los para la entrega del piso en las oficinas de Bankia. Hacemos constar que si ellos dicen que enviaron el burofax en marzo de 2011, (recibido en febrero de 2012), no tiene sentido ir a firmar la entrega el 19 de mayo de2011 alas 9 de la mañana que es cuando teníamos al cita acordada, o sea, que no se ponen de acuerdo en lo que solicitan y en lo que hacen, porque nada de esto tiene sentido cuando ya sabían que tenían la documentación para juicio en el juzgado.

Esto demuestra, una vez más, cual es la estrategia por parte de esta entidad bancaria (hablamos, ya no solo de este caso, sino de numerosos casos, curiosamente, con la misma entidad bancaria), que no es otra que la de velar, única y exclusivamente, por los intereses propios, mareando, confundiendo y engañando al ciudadano que deposita en ellos la confianza de solucionar los problemas varios que pueda ocasionar, en este caso, la contratación de un préstamo hipotecario.

– Ángel y Nelly –

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